La sequedad de boca y de garganta son síntomas típicos del consumo de cannabis. La deshidratación oral se produce tanto si se come como si se fuma cannabis, aunque el efecto es más pronunciado en el segundo caso. El consumo de pastillas para la garganta o de chicle humedece el paladar, pero la sequedad no tarda en reaparecer. Beber agua tampoco sirve de mucho. Es posible que el humo oleoso cubra la boca con una película pegajosa y resinosa que transitoriamente impide que la saliva equilibre la humedad bucal superficial. Por otro lado, es probable que la acción diurética de la hierba aproveche la saliva para depurar el organismo. Además de un inconveniente sin importancia, los únicos efectos negativos de la deshidratación oral son los besos "secos" y la necesidad de beber antes de hablar.
Esta peculiaridad ofrece varias aplicaciones terapéuticas. Una consiste en secar la boca para facilitar determinados procesos, como la atención odontológica, situación a la que también contribuyen las propiedades analgésicas y relajantes del cannabis. La boca seca también nos lleva a beber más líquidos, con lo cual purificamos todo el organismo. Otra aplicación consiste en secar el revestimiento mucoso de la cavidad nasal cuando la nariz moquea. Se consigue inhalando el humo por la nariz para deshidratar las membranas mucosas y cabe añadir que también ejerce un efecto antiinflamatorio local.
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